jueves, 2 de junio de 2011

EL PAPEL DE LA EDUCACIÓN EN LA VIDA DEMOCRÁTICA DE MÉXICO

ROSALÍA USCANGA CASTILLO
INTRODUCCIÓN
El papel de la educación en la vida democrática de México, es sin duda un tema muy extenso y difícil de analizar someramente, ya que al hablar de “educación” nos introducimos en un ambiente delicado y valioso para todo ser humano, de manera que, aquel que se atreva a hablar sobre el tema debe claramente dominar los conocimientos necesarios, o por lo menos tener una visión suficientemente amplia como para emitir algún juicio. Sin embargo, yo me he atrevido a indagar un poco en el sistema de educación pública mexicana y analizar a uno de sus sectores, el nivel básico, específicamente la educación primaria y muy específicamente la materia de Formación Cívica y Ética.
Mi motivación a embarcarme en esta vía, ha sido el darme cuenta de la gran apatía que existe entre los jóvenes de mi edad; jóvenes que en el climax de sus aspiraciones, de su energía y de su poder para participar y trascender, se encuentra, la gran mayoría, varada en la conformidad, en la subordinación y el paternalismo.
En esta investigación, principalmente teórica, pero documentada en hechos concisos y en otras investigaciones claves para el desarrollo de mi propuesta, analizaré en qué consiste actualmente la educación cívica de nuestro país, comparándola con otros países de Latinoamérica y comentando la ventajas y desventajas que tenemos frente a estos otros países.
Es claro que la cívica y la ética no tan sólo tratan de la democracia, pero sí creo que es un tema fundamental que, si es bien aprehendido, hará que los individuos se guíen siempre por los valores éticos universales y, que los practiquen con todo civilismo cuando lleguen a ser ciudadanos.



DEFINIENDO NUESTRO MARCO CONCEPTUAL
Para hablar sobre la educación cívica actual, es importante conocer algunos términos actuales que utilizan los autores y pensadores modernos:
• Cultura cívica, Gabriel Almond la define como el producto de ”un consenso sustancial sobre la legitimidad de las instituciones políticas y la dirección y contenido de las políticas públicas, una tolerancia general hacia la pluralidad de intereses y creencia en su reconciabilidad y una sensación general de confianza en las aptitudes políticas de los ciudadanos y de confianza mutua” . En otras palabras es una cultura política participativa.
• Cultura Democrática, que representa conceptualmente la síntesis abarcadora de dos facetas claves para la vida en democracia: por un lado el derecho a formarse, informarse y disfrutar del patrimonio cultural local, regional, nacional y universal a lo que llamamos democratización de la cultura; y por otro lado tenemos el derecho de todo ser humano de ser protagonista activo de la acción cultural y la labor creadora, asegurando su participación en el progreso y desarrollo de la sociedad, conocido como democracia cultural.
• Cultura política es la distribución particular de patrones de orientación sicológica hacia un conjunto específico de objetos sociales los propiamente políticos entre los miembros de una nación. Es el sistema político internalizado en creencias, concepciones, sentimientos y evaluaciones por una población, o por la mayoría de ella.
• Democracia moderna, la cual abarcaremos desde tres perspectivas: “La primera, de corte histórico, que alude especialmente a las fuerzas políticas y sociales que facilitaron la emergencia de la democracia; la segunda, de carácter descriptivo, que enfatiza los factores procedimentales que legitiman y estructuran los sistemas democráticas, y la tercera, de tipo culturalista, que pone el acento en las creencias y sentimientos de los ciudadanos como base de la construcción y permanente recreación del sistema.“
• Diálogo social es el que se da entre una organización social o política y el gobierno o alguna empresa. Se emplea para resolver conflictos relacionados con los derechos políticos, económicos y sociales.
• ENIA es la Estrategia Nacional para la Infancia y Adolescencia 2010-2030, establecida por la República de Uruguay con el apoyo del Sistema de Naciones Unidas en Uruguay, para impulsar la idea de “retos de sustentabilidad” habilitando la discusión de orientaciones estratégicas de mediano y largo plazo haciendo foco en la infancia y la adolescencia, sustituyendo una mirada exclusivamente sectorial y coyuntural.
• Franja etaria es una población o grupo de personas que tienen la misma edad.
• Población infanto-juvenil, las definiciones de niñez, adolescencia y juventud establecen edades aproximadas para describir a la población que aún no llega a la adultez. Una persona que tiene 18 años puede ser considerado al mismo tiempo niño, adolescente y joven, pues se considera niñas y niños a todos los menores de 18 años; la adolescencia abarca aproximadamente de los 12 a los 18 años, mientras que se considera jóvenes a la población que tiene entre 12 y 29 años.
• Sostenibilidad democrática se refiere a las condiciones necesarias para que una vez logrado un plan de este tipo, el mismo se mantuviera por sus propios medios.
• Sustentabilidad democrática se refiere a la identificación de las razones que justifican las acciones democráticas.







CONOCIENDO NUESTRO MARCO TEÓRICO
Hablemos de la cultura política, que para Almond y Verba existe de tres formas: en la llamada cultura política parroquial se confunden los roles políticos con los de otro tipo, como los religiosos y sociales, y esas difusividad hace que derechos y obligaciones sean poco conocidos, que el nivel de información política sea menor y que los individuos no se consideren en condiciones de participar y/o incidir en la vida política. En el caso de la cultura política de súbdito existe cierta conciencia del sistema político, pero la posición subordinada en que consideran que se encuentran los individuos los empuja a una actitud predominantemente pasiva o, en el mejor de los casos, orientada solamente a los productos del sistema y no a la formulación de políticas. La cultura política de participación se corresponde con sujetos que tienen mayores niveles de conocimiento, ya sea sobre la estructura como sobre los procesos del sistema político, y por tanto se consideran habilitados a participar en los mismos, lo que supone un rol activo respecto al poder.

Observando lo anterior, podemos intuir que los mexicanos nos encontramos en una cultura política de súbdito, que lamentablemente nos es acostumbrada desde los primeros años de vida, y no tan sólo en las escuelas sino en la misma familia y en todo nuestro ambiente social. Nuestros padres eligen por nosotros, sin tomar en cuenta nuestros gustos o preferencias, o por el contrario no nos señalan las posibilidades y nos mal crían al consentir cualquier tipo de deseo que tengamos, aún por encima de los intereses o derechos de los demás; en la calle los jóvenes y los niños no son respetados sino más bien explotados y humillados, o reprochados por ser “sinónimo” de problemas y vandalismo. Por último, en la escuela, los maestros los someten a su voluntad y los manejan como si fuesen seres sin voz ni voto. Esta situación no ayuda en nada a la formación cívica de un pequeño, que en unos años será un ciudadano que deba tomar decisiones por sí mismo.

En una orientación similar, otros autores hablarán de la importancia de la creación de confianza interpersonal como una de las bases fundamentales sobre las que se construirá el capital social, de éste como elemento constitutivo de una comunidad cívica, y de ésta como factor clave para un sistema democrático.
“La confianza interpersonal es un requisito necesario para la cooperación, ya que se necesita tanto confiar en los otros como gozar de la confianza de los otros, para generar este tipo de comportamiento. La confianza interpersonal tiene bases microsociales, y se habilita en tanto existen variados tipos de organizaciones que permiten manifestación de intereses diversos pero que establecen relaciones de tipo horizontal que facilitan el contacto, el involucramiento y la participación.”
El capital social es una reserva comunitaria que se moldea a partir de la confianza interpersonal, pero incluye también normas de reciprocidad y redes de racionamiento. Este capital permite, a lo largo del tiempo, la construcción de una comunidad cívica articulada en torno a valores pero que se expresa en determinados tipos de instituciones públicas que reciben la confianza de los individuos que integran la sociedad, confianza que también se traslada a los personeros de esas instituciones. Dice la investigadora que para ello, es fundamental que existan y se consoliden mecanismos de participación cívica, y sus correlatos políticos.
Es necesario dejar de ver a los niños y a los adolescentes como seres incapacitados para opinar y participar en la vida política de su comunidad.
¿Y cómo lograr qué un niño tome decisiones y, externe correcta y seriamente su punto de vista?
Nos dice John Dewey, en su libro Democracia y Educación, que cuando nosotros buscamos conocer “la vida de alguien”, buscamos saber cómo fueron sus primeros años; dónde creció y cómo era ese ambiente; cuáles fueron sus primeras victorias y reconocimientos; qué hizo para merecerlos y cómo fue evolucionando con los años. Esto es porque somos seres continuos, avanzamos en una línea que nos va forjando poco a poco el medio, y a esto precisamente corresponde la educación en su sentido lato; a la continuidad de la vida.
La educación en su sentido estricto, es aquella que nos va a alimentar los intereses, nos va a proyectar y nos va a llevar, de ser sólo un ser humano más, a ser integrante de una comunidad, una persona útil para la sociedad que pueda explotar sus talentos para el bienestar común. Una educación que nos va a permitir tomar decisiones.
Ahora bien, se ha demostrado que los niños son como esponjas que absorben todo el conocimiento que se les ofrece, con el único inconveniente de que no todas los métodos de aprendizaje son útiles en ellos; los niños buscan lo interesante, lo llamativo y sobre todo, lo imitable.
<> (Brown & Reeve, 1980, p.198).
Existen muchos estudios sobre el método propicio de adquirir conocimiento, una de las más importantes es aquella que sostiene que la mejor manera de aprender es con la experiencia, indica que existen cuatro etapas de aprendizaje que describen cómo una persona aprende progresivamente:
1. Incompetencia inconsciente. El individuo no sabe que no sabe algo; ni lo comprende ni lo sabe hacer, ni reconoce la deficiencia, ni tiene deseo de enfrentarse a ello.
2. Incompetencia consciente. El individuo sabe que no sabe algo; aunque no comprende o no sabe hacer algo, sí que ahora reconoce la deficiencia.
3. Competencia consciente. El individuo desarrolla una destreza; comprende o sabe hacer algo. Sin embargo, demostrar su adquisición de la destreza requiere mucha concentración.
4. Competencia inconsciente El individuo ha adquirido la destreza. Ha tenido tanta práctica en la destreza que le sale con naturalidad y puede demostrar su adquisición sin apenas esfuerzo. Hasta podría ser capaz de enseñarlo a otros.
El Aprendizaje Experiencial nos proporciona una oportunidad extraordinaria de crear espacios para construir aprendizajes significativos con una poderosa metodología, orientada a la formación y transformación de las personas desde su propia individualidad, sus competencias, su liderazgo, capacidad de toma de decisiones, así como desde el punto de vista sinérgico y sistémico en la inter-relación con otros individuos, en la convivencia armónica, en la comunicación efectiva, en la conformación de equipos de trabajo de alto rendimiento, así como el fortalecimiento de sus valores y de su propia cultura
En México se ha ido desarrollando en los últimos años éste método competitivo, principalmente en las preparatorias y universidades, con la Reforma educativa de 2008 se ha querido implementar también en el nivel básico este modelo. Considero que éste ha sido un progreso muy importante en el sistema educativo. En particular el nuevo libro de texto de Formación Cívica y Ética, edición bicentenario para alumnos de 6º grado de primaria, cuenta con un maravilloso esquema lleno de actividades e información actualizada, con mucho énfasis en la utilización de las Tecnologías de la Información y Comunicación. Creo que es un libro completo y atractivo que invita en todo momento a la participación del alumno y lo introduce en la democracia, ayudándolo a analizar su entorno.
No obstante, creo que el problema fundamental es que los maestros no utilizan correctamente el libro de texto; se centran tan sólo en que los niños memoricen algunos artículos “importantes” de la Constitución, tenga alguna idea de sus derechos, y sepan cuando menos, qué es lo que hacen los “grandes” cuando van a votar o cuando van a tomar decisiones. Además de que dicha materia sólo es vista dos o tres veces a la semana, de ahí en fuera no tiene gran relevancia el civismo –cuando debería ser al contrario-.



MI PROPUESTA
1. SOCIALMENTE
Es necesario que no se separe por franjas etarias, que no se vea a los niños como un grupo totalmente separado y distinto al de los adultos. Sí es cierto que los niños son personitas que necesitan la protección y el cuidado de un adulto, pero también es cierto que desde que desarrollamos la conciencia, todos los seres humanos somos capaces de analizar nuestro medio y de reaccionar ante él, y por lo mismo somos capaces de –aunque sea en pequeña escala- modificar nuestro entorno y participar de él con nuestras ideas. Al respetar el pensamiento de los niños, estamos respetando a otro ciudadano que quizá en unos años pueda tendernos la mano cuando sea un gran político; un representante popular que se convierta en Diputado o Presidente.
Debemos dejar el círculo de paternalismo, dejar de querer imponer nuestras ideas y de ser intolerantes; mejor ayudemos a los más pequeños guiándolos con nuestra experiencia y nuestros conocimientos; no reprimiéndolos y excluyéndolos porque así hicieron con nosotros y con los que estuvieron antes de nosotros. Hay que ver a la democracia como algo creado para todos, no exclusivo de los que gobiernan como si fuesen los únicos que estudiaron entienden de esas cosas. La democracia es algo tan sencillo que, si abriéramos un poco el oído y cerráramos un poco la boca, podríamos practicar todos los días y sin darnos cuenta.
2. EN LA EDUCACIÓN
Creo imprescindible que en primer término, los maestros normalistas sean mejor capacitados en cuánto a técnicas de motivación y aparte de eso, sean instruidos en cuanto a la cultura democrática por parte del mismo Instituto Federal Electoral, ya sea por medio de conferencias, de cuadernillos informativos o asistencias de funcionarios del Instituto. Esto con el fin de que los mismos maestros sepan transmitir correctamente, y por medio de actividades serias y verdaderas a los niños.
Creo que no sería muy complicado el establecer asambleas en las escuelas, representadas por los alumnos, donde puedan participar y externar sus preocupaciones o sus ideas, y sobre todo, que los maestro tan sólo funjan como moderadores. Se podrían convocar votaciones dentro de cada aula, para elegir al niño más simpático, al más estudioso, y así promover que los niños reconozcan los valores que tienen los demás, incentivándolos a ellos mismos a imitar las buenas conductas para ser reconocidos. También los alumnos pueden votar los maestros; por el más amable; el que mejor los comprende; su maestro favorito. Y de la misma manera pueden señalar sus propias zonas de oportunidad. De esta manera, una materia “fantasma” como la Cívica y la Ética, se convertiría en el pan de cada día y se involucraría con cualquier otra asignatura.
Quizá de esa manera –con el interés de los maestros y la motivación de los niños-, se puedan hacer unas elecciones infantiles exitosas a nivel estatal y nacional cómo se ha hecho en años anteriores, y parlamentos de niños en los que verdaderamente participen niños de toda la República y de todas las escuelas públicas del país.
MI EXPECTATIVA
Ojalá en unos años podamos contar con una ENIA que, como en Uruguay, motive a las nuevas generaciones –así como a las “viejas” a respetar la opinión de los pequeños ciudadanos- a participar activamente en su sociedad, para lograr la sostenibilidad democrática de la que ahora se habla en el mundo globalizado.

MI CONCLUSIÓN
“El ejercicio de la democracia debe volverse algo cotidiano, algo aplicado en cualquier lugar donde convivan más de dos seres humanos”.



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